martes, 14 de junio de 2011

Como si fuera poco...

La nubosa y húmeda madrugada del 17 de marzo. Fue en aquel gris principio de día donde a nadie parecía realmente importarle el ritmo de la vida. Respiraban aire distraídamente, sin pensar, ni siquiera figurarse que un demonio podría colarse entre ellos, gozando vilmente de su matufia….

Un empírico y desternillado grito resonó en la sala de estar, despertándolo de sus sueños. Inquieto, encendió el velador instalado en su cómoda. Se restregó los ojos efusivamente, signo característico de su persona, un signo que le agradaba particularmente. Ese pedacito de niñez que llevaba consigo aún hoy, podía con el duro corazón de cualquiera, y él lo sabía. Enternecía mucho al duro corazón de su rígida esposa, aunque este tal vez nunca lo admitiera.

Pasados unos segundos, su sentido común parecía empezar a trabajar y volver a su actividad habitual. Es que cuando dormía, era como si fuera transportado a otra dimensión. Tercera dimensión, tal vez cuarta o quinta era la que provocaba que al despertar le tomara unos segundos caer a la realidad, recordar quién era y qué había hecho el día anterior.

Decidido, casi impulsivamente se paró de un salto de su cama y se dirigió hasta el comedor, olvidando por completa la razón por la cual sus sueños se habían visto interrumpidos. Acordarse, no le costó mucho, pues mientras transitaba por el pasillo, oyó otro desgarrador y atemorizante aullido, el cual al parecer, era emitido por una mujer.


Se le heló la sangre y congelaron los sentidos. Por su mente, pasó lo peor: que aquella sufrida voz proviniera del cuarto más espacioso y antiguo de la casa. El cuarto de…

Sus pies desnudos rozaban el frío suelo de la vivienda, y lo hacían temblar cuando el corredor lo condujo hasta el dormitorio del cual parecían provenir aquellos horribles gemidos. Las blancas y frías manos que tenía de nacimiento, se aferraron bruscamente al picaporte, y con la misma fuerza, tiró de él. Su esposa, musitando, parecía querer advertirle de algo desde la cama. Pero ya era demasiado tarde…
Una ola negra pareció invadirlo todo, y su vida acabó allí. Como si fuera poco… un asesino se llevó dos víctimas aquella noche
Como si fuera poco…

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