jueves, 22 de noviembre de 2012

El nuevo artista

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Me compadezco de los grandes maestros, partícipes de las revoluciones artísticas más relevantes de la historia. Aquellos que con aportes sólidos e incesantes, brindaron sus saberes y talentos expresivos para enriquecer al resto de la humanidad sin dar lugar a reservas ni pudores algunos, desafiando los estatutos establecidos o por el contrario exaltándolos, con valentía y amor a algo tan bello como lo es arte. ¿Qué será de las solitarias almas de aquellos que vivieron el proceso creativo en carne propia y fueron tan capaces de transmitir sus consecuencias? Me temo decir, hoy se revuelcan impasivos en sus respectivos lechos de muerte.
El Leonardo Da Vinci de hoy debe cumplir con ciertos absurdos requisitos que poco tienen que ver con el gusto por crear, y me atrevería a decir, se inclinan más por los caracteres de consumo masivo que posee la sociedad contemporánea. He aquí una enumerada lista de esta serie de tendencias que más bien se desvían de las intenciones iniciales que todo amante de las artes debería tener y repletos de falsedad, profanan lo bello de esta disciplina:

El nuevo arista debe drogarse, emanarse de la falsedad que actualmente conlleva este acto. Es que cada vez es más frecuente encontrarse con esta clase de especímenes de la nueva generación que, rodeados de un séquito de patéticos seguidores que desearían tener el valor suficiente como para "hacer lo mismo", pregonan una cultura adictiva de la cual se encuentran bastante distanciados. Lejos de poseerla, la enseñan como un logro y muestra irreprochable de orgullo. Desde mi subjetividad, puedo afrimar que es casi como observar a  un añejo hombre de las cavernas autodenominándose el rey del mundo sólo por haber capturado a un ciervo. Y así, incrementando su ego a raíz de los sucesivos aplausos que le dedican sus pares, anonadados por una verdad de la que su ignorancia los lleva a desconocer. La cruda verdad de que sus logros en verdad son inexistentes, exagerados inconscientemente por sus adolescentes e inmaduras mentes que sólo buscan un lugar para aferrarse y conseguir la tan famosa aceptación social.

Pero bueno, basta de aburrirlos con mis palabreríos.
Hablemos de aquellos individuos actuales que creen ser artistas por el simple hecho de vestirse con ropas de bandas fuera de moda, poco conocidas hasta el momento o de géneros musicales alternativos/poco usuales. Sencillamente, tratan de ocultar su falta de originalidad propia con indumentaria de grupos melódicos que los podrían convertir en una "persona interesante" (hablando claro, en términos de lo que la sociedad del año 2012 considera interesante)
También debe subir fotos a Tumblr, crearse un espacio en este ya poco original sitio de Internet y abarrotarlo de fotos de carácter sentimental, con edición precaria, -generalmente realizadas en programas muy difamados y de utilización masiva- en las que se distinguen personajes o signos típicos de la cultura estadounidense. En esta web también es muy usual que se compartan frases poco pensadas pero muy repetidas, gifs animados carentes de sentido,en fin, no más que intentos de fabricarse una personalidad más acorde a la sociedad de consumo en la que habitamos.

Como no podía ser de otra forma, y me cuesta decirlo, pero las redes sociales juegan un papel central en el círculo vital de estos personajes. Y sí. El nuevo artista tiene Facebook, y suele dedicarse a hacer público en este espacio obsoleto la actividad que realiza cada cinco minutos, de manera constante, sin pausas. Es preciso que aclare en este punto, que yo misma, antes me incluía en esta categoría. Pasaba muchas horas frente a mi computadora, y como es lógico de pensar, también adherí a esta corriente como estoy segura muchos lo hicieron. Necesité sólo un poco de tiempo para caer en la cuenta de que esta necesidad de querer compartir noticias de nuestra vida tantas reiteradas veces sólo desmuestra desesperadas ganas de captar atención ajena, o bien, formar otra imagen de nosotros mismos.

Tener cámaras Nikon. Subir fotos de Harry Styles, algunas estrella de la factoría Disney, difamaciones de John Lennon o Bob Marley con una frase patética y obviamente inventada como pie de foto. 
Comer Nutella. Usar marcas como Vans, Rip Curl. Practicar skateboarding o relacionarse con gente que lo realice diariamente. Hacer grafitis en las paredes creyendo que a raíz de esto podremos cambiar el mundo. 

Lamento desde lo más profudno de mi alma el terrible hecho de saber que mi generación, (en la que yo me crié, la que sobreviví en carne propia y desgasté mucho tiempo de mi vida) será recorada de esta manera vana y puramente superficial. Una tropa de idiotas que se quejaban de la hipocresía, y eran en conclusión el ejemplo más claro de esta patología. La nueva horda, los que llevan a cabo una falacia de vida, quieren ser libres pero conviven entre muros construidos a base de los ladrillos en los que ellos mismos -en un intento por hallar la seguridad tan codiciada en estos tiempos- se aferraron. Los que serán recordados básicamente, por consumistas.

Soy testigo de cómo todo esto se cae a pedazos. Los que antes estaban dormidos, despiertan.  Los que antes no sabían saben. A los que querían abrir la puerta, se les cerró.

Y al fin, los que nos callábamos, hablamos.