martes, 16 de abril de 2013

Hay un pequeño punto negro en el sol hoy...


Él era callado, risueño y amistoso. Típicamente apuesto, con un mirar inusual y un lijero paso que denotaba cierta distracción entre cada una de sus pisadas. De carácter pacífico y semblante bajo, que te sonriera una vez bastaba para que se convirtiera en un gesto rutinal y tiernamente delicado.
Ella, rumoreada ser la fantasía de muchos. Controversial, irreverente, fría, cínica y sombría. Tan atípica y transgresora. Una figura pálida, desgarbada y ligeramente encorvada. Tan tenebrosa que, durante aquellos días en los que salía por un paseo fuera de su cueva, (donde, según cuentan, se sambullía en prolongadas lecturas de las más cínicas autorías) desfilaba por los pasillos ante los ojos de quienes la consideraban un fenómeno.
Él era delicado, cuidadoso e invisible ante su mundo. Una bondadosa y humilde fachada lo habían hecho ganar la confianza de (casi) todos, así como el agrado popular de sus pares. Extremadamente culto y de carácter servil, vivía la cotidianeidad con una quietud admirable.
Ella sabía que podía hundirlo. Ella no quería convertirse en su infierno.
Aquel día, como una causalidad de aquellas que no poseen explicación en esta vida. Aquel día, como un minúsculo descansar de sus atareadas y densas mañanas. En el salón, sus cabezas voltearon al mismo tiempo y dirección.
Se miran. Se sonríen. Bajan la vista. La levantan. Se celan. Se odian. Se quieren. Se buscan. Se persiguen. Se encontraron.
Ambos son una pequeña pieza misteriosa en la vida del otro.
Siguen el juego. Lo cortan. Lo transforman. Lo giran. Lo dan vueltas.
Se fusionan en una misma secuencia.
Son sigiliosos, no quieren ser descubiertos. Quieren decir algo, pero no saben qué. Para su desgracia, la hora de partir llega y los despoja de pretextos para dirigirse una mínima palabra.
Las estrofas de un recado resuenan en los confines más profundos de cada una de sus mentes
He estado parado aquí antes, en el centro de la tormenta.
Es mi alma la que está allá arriba, siempre la misma cosa
Igual que ayer.
Es mi alma la que está allá arriba.

__Hola Sol, ¿Cómo andás?




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