jueves, 28 de junio de 2012

Dejenme hundirme en mi mierda

Asfixie
Trago saliva. Cierro los ojos y miro hacia el frente.
¿Por qué les encanta apuntar con el dedo? ¿Y es que nadie más se da cuenta? Les parece precioso dejarse vivir en una permanente dictadura, dirigida por un par de cerebros más hábiles. No son más que el contagio de algún maldito estereotipo, plagas que sus supervisores al mover el dedo índice les han enviado. Sus cuerpos se han dejado levitar, sus mentes mueren de sed, sus pies se deslizan sigilosamente al compás de sus asquerosas mandíbulas, que articulan una especie de gritos guturales en un frenesí de querer conseguir la tan ansiada libertad humana.
Pero, ¿Cómo cuestionar a la divinidad?
Cierra la boca, tapa tus oídos, camina de frente y escucha con atención.

Esto es así porque yo te lo digo y es imposible de cuestionar. Tu elección está en creer cada palabra o te van a condenar,
Hambrientos cuervos celestiales se encargarán de tu final.


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