sábado, 19 de noviembre de 2011

Esbozando mi asesinato, matándome lentamente, planeando una crónica mortuaria.


Honestamente pienso que mis escritos son basura. Ya no soy la misma de antes, eso está más que claro. He madurado mucho en este tiempo y pienso seriamente que tal vez ya sea tiempo de cargar con lo que tengo y dejar mi pasado detrás.
El infierno de asistir a un establecimiento religioso donde no se me permite libertad de expresión, resulta cada vez más intolerable y me está carcomiendo por dentro. Observar como hipócritas hablan de moral y de la concepción errónea y recortada que poseen del mundo, me inunda de angustia. Profesoras con frustrados sueños intentan terminar con los míos también; me inculpan de cosas que jamás hice, me anotan en su maldita planilla por hechos de los que nunca fui responsable. Estoy cansada ya, eso es todo. Mi casa es un espacio neutro en el que ya no soy bienvenida. Lo mejor que tengo aquí son mis mascotas y mi máquina de escribir.
Caminando sola por los senderos de esta podrida urbe, me hace pensar en la muerte. Algo está por cambiar. Algo tiene que cambiar.
La muerte de mi primo me tortura incansablemente. Todo me recuerda a él, y siento que me sopla las pestañas mientras duermo. Mis terroríficos sueños con el día de su deceso continúan. Sólo estuve un par de horas en su funeral, y no lo pude acompañar hasta el final. Supongo que es por eso que todas las noches, horrorosas pesadillas de un entierro me persiguen. El fantasma de un recuerdo que no pude ver bajo tierra atormenta mi existir. Estaba recostado en un cajón, en una alta y lujosa iglesia. Su oscura, silenciosa y demacrada silueta lucía casi como la de un niño, tal y como aparece su figura en uno de los tantos videos de nuestra infancia que no dejo de ver. Todos estaban presentes allí y logré derramar tantas lágrimas en su nombre como no pude hacerlo hasta ahora.
No consigo encontrar un final adecuado para mi novela y no caeré en la postura otorgarle una terminación absurda. "La coherencia ante todo" es mi lema. Pienso que las historias incoherentes sólo aburren y desilucionan al lector de una manera desorbitante. Hay que utilizar la lógica para crear fantasías, que es en definitiva lo que necesita la gente de hoy en día. Los jóvenes carecen de ideales y desde mi punto de vista, parece que todos viven enfrascados en su realidad y no ven más allá. Resignados a no levantar la vista, consideran absurdo utilizar la imaginación y ahí es donde está su error cataclíptico. Debemos ampliar nuestra visión. La humanidad caerá en el estancamiento si la gente deja de soñar y utilizar la mente para crear cosas. Incluso me atrevo a afirmar que la ciencia, en cierto modo, se encuentra fuertemente ligada a la imaginación. Para plantear teorías científicas, primero se debió visualizar suposiciones dentro de las grandes de mentes de personajes como Newton, Edison y el gran Albert Einstein. Es esencial figurarse nuevos caminos para avanzar. Todo lo que existe previamente fue cuidadosamente o no, planeado.
Pero, despues de todo ¿Qué puedo saber yo? ¿Cómo podría exigirle credibilidad a palabras que salen de la boca de una joven de 16 años? Honestamente, a través de este blog solo denoto transparencia y enseño al mundo mi perfil más delicado y oculto. En mi vida cotidiana, trato de fingir cordura cuando en realidad debo admitir que estoy bastante trastornada. Sólo espero el momento de cumplir 18 años, comprar un departamento y tener un gato.

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