domingo, 22 de abril de 2012

Fantasmas de un ayer

¿Dónde quedó aquella Sol imaginaria de épocas remotas? Tiempos dorados, dulce e insensato imaginar de mi estúpida persona. Si planifiqué tan a temprana edad un bosquejo general de mi próximo futuro fue culpa del evolucionado pensar con el que transito. Es tan sencillo saber cómo reaccionar ante diversas situaciones... lo que realmente cuesta es llevarlo a cabo en el vivir real y cotidiano-
Verán, cuanto más segundos transcurren del presente, más caigo en la cuenta de que siquiera podemos darnos el lujo de ser conscientes de ello. Eso es lo que me llena de culpa. Cuando vuelva a abrir los ojos, me encontraré bajo tierra y en un cajón de diez centímetros de ancho, con apenas un prudente espacio para mover mis ya muertos pies. La vida sigue su recorrido y no logro ser parte de ella. Me convierto poco a poco casi en un objeto fijo e inamovible de la naturaleza humana, encadenado sin pudor a la superficie.
Érase una vez una infante atascada en el interior corporal de una temprana adulta. En medio de una espesa lluvia, se balanceaba inquieta, tratando inútilmente de encajar en su voluble entorno. Una sólida estructura de hierro se montaba ante sus ojos. Era, simplemente una montaña rusa de considerable tamaño lo que perturbaba su estabilidad emocional.
Se fue. El viento me despojó de tu oscuro mirar, casi tan gris y profundo como el mío, acompañado como no podía ser de otra forma, por ese tenor tan desafiante que nos caracteriza. Maldito rasgo común en ambos con el que jamás fuimos lo suficientemente razonables como para lidiar.
El lujurioso desgarrar de tu partida provocaba estragos en mi entorno, que en su compulsiva tiranía, se desmoronaba sobre mí. Yo, que me había construido un castillito de princesas. Yo, que habitaba en mi patético y maravilloso mundo de mentiras, ¿Por qué jamás quisiste ser una de ellas? Supongo que la cruda realidad te alimenta mejor que mis maléficas maneras de endulzar oídos.
"Ahora te tenés que poner bien" Me susurró la doctora luego de besarme la frente. "Tenés que alejarte de esos pensamientos. Porque eso es lo que son, fantasmas."
Creo que es un buen momento para presentar ante los jueces mis monedas, y montar la montaña rusa una vez más.

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